Todos hemos soñado despiertos sobre cómo sería dejar nuestro trabajo. En nuestra cabeza parece fácil: solo hay que entrar en la oficina del jefe, decir "¡Renuncio!" y marcharse. Pero ¿en la realidad? Dejar un empleo nunca es tan sencillo.
Incluso cuando ya estás listo para seguir adelante, renunciar puede despertar una mezcla de emociones: emoción, alivio, quizá algo de culpa o incertidumbre. Y si la salida no es por decisión propia (hola, despidos), esos sentimientos pueden ser aún más intensos.
Ahora, suma la complejidad de renunciar siendo gestor de proyectos. Los proyectos que has estado dirigiendo quedan de repente en el aire, sin un aterrizaje claro. Si no hay un plan de transición, tu equipo queda desorientado—y tu salida se siente más como un desastre que como una despedida agridulce.
Pero renunciar no tiene por qué significar caos ni quemar puentes. He comprobado que, con un poco de planificación, puedes marcharte bajo tus propios términos—sintiéndote empoderado y en sintonía con tus valores, sin importar las circunstancias.
Aunque no planees renunciar pronto, el mejor momento para prepararse para una salida es mucho antes de dar el aviso. ¿Honestamente? Diría que empieza desde el primer día en un nuevo trabajo (así que ten estos consejos en cuenta para tu próximo puesto).
Como PM que ha navegado varias salidas, aquí tienes mis recomendaciones para dejar tu empleo de la mejor manera.
Crea un plan de transición
Dejar un trabajo no es solo empacar tus cosas (o cerrar sesión en Slack por última vez). Si deseas renunciar en buenos términos, necesitas crear un plan de transición. Sin uno, tu salida podría dejar tus proyectos en el limbo y provocar estrés innecesario para todos los involucrados. Un poco de planificación ahora marcará una gran diferencia.
Describe tus responsabilidades
Tú conoces tu función mejor que nadie. Claro, tu jefe puede que tenga tu descripción de puesto archivada, pero todos sabemos que el trabajo de un gestor de proyectos nunca se recoge por completo en una descripción.
Así que antes de irte, crea un documento donde describas todo lo que haces, junto con sugerencias para facilitar el traspaso de esas responsabilidades. ¿Deberían ciertas tareas asignarse a un compañero? ¿Hay alguna que pueda (o deba) eliminarse por completo?
Documenta los procesos
Todos hemos creado formas de trabajar que solo nosotros entendemos. Es importante documentar tus procesos, especialmente para las tareas que planeas delegar a un compañero.
Utilizando el documento que creaste para describir tus responsabilidades, identifica aquellas que tengan procesos claros. Luego, elabora guías paso a paso para aquellas que sabes que deberán completarse después de que te vayas. Existen herramientas estupendas para ayudar con esto, como Scribe o Loom para SOP en vídeo.
Identifica posibles riesgos
Como cualquier transición, dejar tu empresa conlleva riesgos, especialmente para los proyectos que dejas atrás. Reflexiona sobre lo que podría complicarse en el corto plazo y documenta esos riesgos para que tu equipo sepa qué vigilar y cómo gestionarlo.
Algunos ejemplos de los tipos de riesgos que podrías querer documentar:
- El Proyecto Z está actualmente atrasado según su índice de desempeño del calendario y ha sido priorizado en el próximo sprint. Por favor, sigue impulsando el cumplimiento de esos plazos para recuperar el ritmo.
- El cliente M se mostró recientemente frustrado por la cantidad de errores en el sitio de desarrollo, así que asegúrate de realizar un control de calidad exhaustivo en la próxima iteración.
- Necesitamos que el nuevo cliente agende una reunión de inicio la próxima semana para poder encajar el proyecto junto al resto de trabajos de otros clientes.
Organiza tus archivos
La gestión de archivos es una de esas cosas que es fácil dejar de lado cuando estás metido de lleno en el trabajo de proyectos. Pero antes de irte, tómate un poco de tiempo para poner todo en orden. Organiza las carpetas, revisa que los documentos clave sean accesibles y asegúrate de que todo esté etiquetado de manera lógica (nada más de final_v3_revised_FINAL).
Algunas cosas que debes dejar resueltas antes de tu último día:
- Asegúrate de que las personas adecuadas tengan acceso a los archivos clave. No quieres que tu equipo se quede sin acceso a documentos importantes.
- Si has utilizado convenciones de nombres o estructuras de carpetas específicas, documenta estas reglas para que otros mantengan la consistencia.
- Si ciertos archivos o sistemas requieren contexto adicional, deja una nota rápida o crea una guía simple para ayudar a tu equipo a gestionarlos.
Recopila datos y logros
Cuando estás por dejar un trabajo, es fácil centrarse en dejar a tu equipo bien encaminado, pero no te olvides de ti mismo. Antes de irte, deberías tomarte algo de tiempo para reunir pruebas de tus logros.
¿Por qué molestarse? Porque una vez que salgas, será mucho más difícil rastrear estos detalles. Ese proyecto que lograste sacar adelante, el proceso que optimizaste, el cliente que te elogió por tu trabajo... olvidarás los detalles rápidamente. Y cuando estés actualizando tu currículum, negociando un aumento o preparando entrevistas, tener cifras sólidas y ejemplos reales marcará la diferencia.
Haz seguimiento de tus métricas
Los números importan, y los resultados concretos pueden definir tu currículum y futuras solicitudes de empleo. Así que tómate el tiempo para documentar las métricas clave que demuestran tu impacto:
- Número total de proyectos en los que has trabajado (incluyendo duración, presupuesto, etc.)
- Monto total de ingresos que has gestionado
- Ingresos adicionales generados por tus clientes al asumir trabajos extras
- Márgenes de beneficio de tus proyectos
- Procesos que implementaste y que ahorraron tiempo o redujeron costos
Guarda tus reconocimientos
Los elogios de clientes, el reconocimiento de jefes y la valoración de los compañeros son testimonios valiosos de tu trabajo. Asegurarte de capturarlos antes de tu último día puede ayudarte cuando busques referencias o recomendaciones en LinkedIn más adelante. Así es como puedes hacerlo:
- Reenvía correos con comentarios positivos a tu dirección personal, o crea una carpeta para guardar capturas de pantalla
- No olvides copiar y pegar en un documento cualquier mención halagadora de Slack, Teams o herramientas de chat
- Si te hacen un reconocimiento verbal en tus reuniones finales, apúntalo en una nota privada para no olvidarlo
Descarga piezas para tu portafolio (si está permitido)
Si has trabajado en proyectos de cara al público, ahora es el momento de guardar cualquier cosa que te ayude a mostrar tu experiencia más adelante. Ya sean enlaces a entregables finales, capturas de paneles que creaste, o casos de estudio sobre tu trabajo, tener todo esto a la mano hará que actualizar tu currículum o portafolio te resulte mucho más fácil.
Asegúrate de consultar primero con tu empresa y los clientes antes de guardar cualquier cosa. Algunos materiales pueden ser confidenciales, y lo último que deseas es violar las políticas de la empresa justo cuando te marchas. Aquí tienes algunas cosas que deberías guardar si puedes:
- Informes finales o presentaciones que hayas creado
- Estudios de caso que resuman los resultados de los proyectos
- Materiales de cara al público (entradas de blog, materiales de marketing, diseños UX/UI, etc.)
- Capturas de pantalla de paneles, flujos de trabajo o herramientas que hayas creado u optimizado
- Plantillas, manuales o marcos de trabajo que hayas desarrollado
- Visualizaciones de datos que demuestren el éxito de proyectos
- Materiales de formación o guías que hayas creado
Reconoce a tus compañeros
Mientras te ocupas de terminar proyectos y traspasar responsabilidades, no puedes olvidar a las personas. No importa cuán preparado estés para avanzar, tu salida implicará un poco de trabajo extra para tu equipo a corto plazo. Así que tomarte un momento para dar las gracias y reconocer a quienes hicieron mejor tu experiencia puede marcar la diferencia.
Da las gracias
Si tienes compañeros que te han apoyado, han colaborado contigo o han hecho que tus días laborales fueran más agradables, ¡agradecéselo! Un poco de reconocimiento puede facilitar la transición y dejar una buena impresión. Algunas ideas:
- Da un pequeño regalo de agradecimiento, como una tarjeta de café, a quienes puedan tener unas semanas difíciles después de tu salida
- Organiza encuentros para tomar un café o comer (virtuales o presenciales) con los compañeros a los que más echarás de menos
- Haz que entreguen flores o una nota escrita a mano a un buen jefe en tu último día o el lunes siguiente a tu marcha
Brinda reconocimiento
Si has tenido el privilegio de trabajar con colegas excepcionales, asegúrate de que su esfuerzo no pase desapercibido. Un poco de reconocimiento puede ser un regalo significativo de despedida, especialmente si tu salida no coincide con el periodo formal de evaluaciones. Algunas maneras de hacerlo bien:
- Envía comentarios positivos a través del sistema interno de reconocimiento de tu empresa (si tienen uno)
- Envía un email a su jefe con elogios específicos sobre sus contribuciones
- Deja una recomendación reflexiva en LinkedIn
Mantén la retroalimentación constructiva
No todo en tu trabajo habrá sido perfecto, y si tienes comentarios que compartir, está bien ser honesto, pero evita convertirlo en una sesión de quejas. Quemar puentes no le sirve a nadie y nunca se sabe cuándo puedes volver a cruzarte con antiguos compañeros. El mejor enfoque para compartir retroalimentación constructiva:
- Si en tu empresa hay una entrevista de salida, utilízala como espacio para dar comentarios reflexivos
- Concéntrate en mejoras que puedan ayudar a tu antiguo equipo a avanzar
- Mantén la profesionalidad: comparte observaciones, no quejas
Mantén el contacto
El hecho de que dejes un empleo no significa que debas perder el contacto con quienes trabajaste. Tus antiguos compañeros y clientes pueden ser excelentes recursos para encontrar oportunidades en el futuro. Un pequeño esfuerzo ahora puede fortalecer esas relaciones mucho después de tu último día. Aquí te decimos cómo:
Conecta en LinkedIn
Antes de marcharte, asegúrate de estar conectado con compañeros, clientes y cualquier otra persona con quien quieras mantener el contacto en LinkedIn. Si trabajaste de cerca con alguien y tuviste una gran experiencia, dedica unos minutos a escribirle una recomendación en LinkedIn. Y no tengas miedo de solicitar una a cambio. No hay límite de tiempo para esto, pero puede resultar más natural enviar esas invitaciones justo al marcharte.
Ejemplo de mensaje de LinkedIn
"Hola [Nombre], realmente he disfrutado trabajar contigo y he aprendido mucho durante nuestro tiempo juntos. Si estuvieras dispuesto/a, me encantaría recibir una recomendación en LinkedIn sobre [proyecto específico o habilidad]. Sin presión, solo pensé en pedirlo mientras todo sigue fresco en la memoria."
Despídete
Un correo de despedida o mensaje de Slack bien redactado es una excelente manera de terminar con una nota positiva. Mantén el mensaje breve y agradecido. Asegúrate de incluir un rápido agradecimiento a tu equipo, uno o dos aspectos destacados de tu paso por la empresa (un proyecto, un recuerdo o algo que hayas aprendido) y tu información de contacto o LinkedIn si deseas mantener el contacto. Aquí tienes algunos ejemplos de correos para empezar.
Correo de despedida breve y dulce
Ejemplo de correo
Hola a todos -
Como muchos ya sabéis, el próximo viernes será mi último día en la Agencia ABC. Ha sido un auténtico placer trabajar a vuestro lado. Estoy muy orgulloso/a del trabajo que hemos hecho juntos y me emociona ver lo que seguiréis logrando.
Me encantaría mantener el contacto, podéis conectar conmigo en LinkedIn.
Correo de traspaso de cliente
Ejemplo de correo
Hola Stephanie -
Quería informarte que este viernes será mi último día en la Agencia ABC. Adam Smith será tu nuevo Project Manager a partir de ahora—él está en copia en este correo. Lo he puesto al día con todo el trabajo que hemos realizado juntos y sobre los proyectos activos en los que estamos trabajando.
En breve él se pondrá en contacto para coordinar una reunión. Por favor, inclúyelo en todas las comunicaciones hasta mi salida, y yo haré lo mismo para asegurar una transición fluida.
Correo de despedida personal
Ejemplo de correo
Hola Stephanie -
Como mencioné anteriormente, este viernes será mi último día en la Agencia ABC. Ha sido un verdadero placer trabajar contigo y con el equipo de Cliente X.
Especialmente disfruté colaborar juntos en nuestra campaña de fiestas y agradezco mucho la relación que hemos construido en estos últimos años.
Me encantaría seguir en contacto para ver todo el gran trabajo que tú y el equipo hacen y, si surge la oportunidad, volver a colaborar en el futuro. Puedes encontrarme en LinkedIn, o comunicarte conmigo aquí: [dirección de correo electrónico]. Si te parece, también agradecería una recomendación en LinkedIn y yo puedo hacer lo mismo por ti.
Deja la puerta abierta
Tu próxima oportunidad podría venir de un antiguo colega o cliente. Lo he visto muchas veces—excompañeros que se convierten en responsables de contratación, antiguos clientes que te contactan para trabajos freelance, o contactos que llevan a propuestas de empleo inesperadas. Algunos ejemplos de mi propia experiencia:
- Dos de mis trabajos provinieron de antiguos colegas que se unieron a esas empresas y me recomendaron
- Uno de mis trabajos fue gracias a un antiguo cliente que me contrató en la empresa
- He recibido trabajos por contrato de un antiguo proveedor
- He conectado a antiguos compañeros que estaban en diferentes empresas para que colaboraran
- He recomendado a una excompañera para un puesto en mi empresa y ella lo tomó
- He mantenido amistades de más de 10 años con colegas de empresas anteriores
Algunas formas de mantener vivas las relaciones:
- Comenta o comparte sus publicaciones de LinkedIn
- Manda un mensaje rápido de vez en cuando—especialmente si ves un aniversario de trabajo o un ascenso
- Si vas a un evento del sector, mira si algún excompañero asistirá y queda en persona para poneros al día
Abraza las emociones
Cuando tienes un nuevo puesto a la vista—especialmente uno que te entusiasma—es fácil querer centrarte solo en lo que viene. Pero incluso cuando ya estás listo para dejar una empresa, las emociones pueden ser mixtas. No solo te alejas de un trabajo: dejas atrás proyectos en los que estuviste personalmente involucrado, colegas con quienes construiste relaciones y las rutinas que formaban parte de tu día a día.
Personalmente, me han sorprendido las emociones que surgen durante los cambios de trabajo. Más de una vez, me he sentido inesperadamente triste por dejar entornos laborales que, siendo sincera, ni siquiera eran tan buenos. Pero después de pasar por esto varias veces, me he dado cuenta de que procesar esas emociones—en lugar de ignorarlas—realmente hace que la transición sea más suave.
Así que, si te sientes un poco revuelto mientras te preparas para irte, aquí tienes algunas formas de afrontarlo.
Tómate un Momento
La conversación de “me voy” con tu jefe es muy importante. Incluso si todo sale bien, puede sentirse cargada de emociones. Hay alivio, nervios, emoción—incluso culpa en algunos casos.
Después de la charla, date un momento para procesar antes de volver a trabajar. Toma un café con un amigo del trabajo, da un paseo corto o sal a tomar aire fresco antes de meterte en tu próxima reunión.
Reconoce las Emociones Encontradas
Aunque no veas la hora de dejar tu puesto, está bien sentirte algo triste, nostálgico o inseguro. Has dedicado una parte de tu vida a este rol, y los cambios—aunque sean para bien—traen consigo una carga emocional.
Escribe aquello por lo que te sientes agradecido en este trabajo (sí, incluso si lo odiabas). Incluso los peores puestos tienen algo positivo. Quizá fue una habilidad que aprendiste, un colega que se convirtió en amigo o un proyecto que te ayudó a crecer. Cambia tu enfoque hacia lo que te llevas contigo en lugar de lo que estás dejando atrás.
Prepárate para tu Último Día
Las despedidas son lo peor. Así que planea algo divertido para que ese día se sienta más como una celebración y no solo como otro día de trabajo que resulta ser el último. Organiza una ronda de bebidas con colegas, una cena con la familia o incluso un capricho en solitario—como almorzar por última vez en tu sitio favorito.
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